El Paquete Familiar

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Carlos llegó a la funeraria con un nudo en el estómago. Era el día para recoger las cenizas de su madre. El director, un hombrecillo con una sonrisa perpetua y un traje demasiado brillante, le recibió efusivamente. «¡Ah, el señor García! Justo a tiempo. Su madre, la señora Elena, ya está lista. ¿Desea ver nuestras nuevas urnas de diseño? Tenemos una edición limitada con incrustaciones de nácar, perfecta para un recuerdo… duradero.» Carlos, con la pequeña caja en las manos, apenas podía escuchar. «Oiga», añadió el director mientras lo acompañaba a la salida, «si por casualidad tiene otro familiar cercano en una situación similar, ¡no dude en preguntar por nuestro paquete familiar! ¡Un ahorro que le dejará sin aliento!»