Un Nuevo Capítulo

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Elisa siempre encontró consuelo entre los estantes polvorientos de la librería «El Lector Silencioso». Un martes lluvioso, mientras buscaba una primera edición de un poemario olvidado, su mano rozó otra. Levantó la vista y encontró unos ojos verdes que le devolvieron la mirada, sorprendidos. «Disculpa, creo que es el mismo que buscábamos», dijo él con una sonrisa nerviosa. Era Daniel, un arquitecto que solía refugiarse allí del bullicio de la ciudad. Compartieron un café en la mesita del fondo, discutiendo sobre autores y destinos soñados. Las horas volaron, y cuando la librería cerró, el mundo exterior parecía menos gris. Antes de despedirse, Daniel le entregó un pequeño marcapáginas con su número. «Por si quieres seguir la conversación… o encontrar más libros juntos». Elisa sonrió, sintiendo que un nuevo capítulo acababa de empezar.