Llevo un tiempo dándole vueltas a cómo organizar el trabajo del blog y creo que ya le he encontrado la forma. Mi flujo de trabajo con IA cabe en una frase: le pido a Claude que ejecute una tarea que tengo preparada de antemano, reviso lo que sale y lo publico aquí.

Suena simple porque lo es. Y precisamente por eso funciona.
En qué consiste este flujo de trabajo con IA
Lo que tengo preparado de antemano son lo que Claude llama skills. Dicho en llano: recetas guardadas. Dentro está escrito qué información hay que buscar, dónde comprobarla, cómo ordenarla y en qué formato la quiero al final. La escribo una vez, con calma, y la reutilizo cada vez que toca.
Cuando necesito una actualización, no vuelvo a explicar nada. Ejecuto la receta, leo el resultado, corrijo lo que haga falta y lo llevo al blog. Ese es todo el proceso.
El primer ejemplo de verdad
La primera pieza que sale de este flujo de trabajo con IA es la lista de referencia de modelos de IA (imagen y vídeo) y sus guías oficiales de prompting.
Esa tabla es un dolor de cabeza si la mantienes a mano. Los modelos cambian de nombre, saltan de versión cada dos meses, la documentación oficial se muda de sitio y algunos desaparecen sin avisar. Antes me llevaba una tarde entera ir uno por uno, abrir pestañas, verificar enlaces y anotar cambios. Ahora ejecuto la receta, compruebo lo que trae y actualizo la entrada.
Por qué me apoyo en la IA para esto
Por tres razones, y ninguna tiene que ver con escribir por mí.
La primera es el tiempo. Lo que antes ocupaba una tarde ahora se resuelve en un rato, y ese tiempo se va a lo que de verdad aporta algo: decidir qué merece la pena contar y cómo contarlo.
La segunda es la calidad de los datos. Cuando revisas treinta enlaces a mano, en el veintitantos ya vas en piloto automático. La máquina no se cansa en el enlace veintisiete. Comprueba todos con el mismo criterio, y ese criterio lo puse yo por escrito el primer día.
La tercera es la constancia. Una tabla de referencia solo sirve si está al día. Si actualizarla cuesta mucho, se abandona. Si cuesta poco, se mantiene. Este flujo de trabajo con IA baja el coste lo suficiente para que no se me caiga por pereza.
Lo que no cambia
La última palabra sigue siendo mía. Reviso, contrasto lo que me chirría y decido qué se publica. La IA hace el trabajo pesado y repetitivo, no el criterio.
Si esto funciona como espero, veréis más entradas nacidas del mismo flujo de trabajo con IA. La lista de modelos es la primera. Ya iré contando cuáles vienen detrás.
Imagen generada en ChatGPT

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